lunes, 24 de enero de 2011

DE LOS COMBATES DE CELAYA (PARTE 2)

El Día veintitrés de abril
los combates principiaron,
en la ciudad de Celaya,
los carrancistas triunfaron:
Un gran número de gente
que traiba Álvaro Obregón
fueron los que resguardaron
por todita la estación.
Los carrancistas adentro,
los villistas les cayeron,
les empezaron a hacer fuego
y los de adentro corrieron.
Les decía Álvaro Obregón:
-Ahora los vamos a ver,
hoy me matan o los mato
o me quitan el poder.-
Por el lado Salvatierra
se agarraron a balazos,
unos tiran con metralla
y ortos, puros cañonazos:
Por ese lado de Estrada,
el Becerro y San Juanico,
monas zumbaban las balas
y hasta se lamian el pico.
Por el lado de Apaseo
entro el general Urbina,
les ha quitado fortines
a tiro de carabina;
Por el lado Santa Cruz
estaban posesionados,
allí fue donde acabaron
casi todos los rayados.
-Vámonos a pecho a tierra,
vamos a ver a ese Villa,
que dicen que es la pantera.-

Decía Álvaro Obregón
en su combate en Celaya:
-Éntrale, Francisco Vila,
a dirigir la campana.-
Llegaron las avanzadas
desde el Guaje hasta la Venta,
nomas se oía el tronadero
de máusser y treinta-treinta.
Que viva Alfredo Elizondo!
es un gran gobernador
Que viva Joaquín Amaro!
también su Estado Mayor!
Les echaron la agua encima
para poderles ganar,
ahí fue donde los villistas
ya no pudieron pasar.
En la hacienda de Sarabia
tuvieron otro agarrón,
ahí fue donde Pancho Villa
los correteo hasta el panteón.
-Éntrale, Francisco Villa,
¿no que eres tan afamado?,
en la hacienda de Sarabia
corriste como un venado.
_Si no les corro me alcanzan,
me tumban el pantalón
y me llevan de la cola
como di fuera ratón.-
Señores, tengan presente
lo que en Celaya pasó:
que el ejército villista
casi todo se acabo.
Obregón decía a los yaquis:
No tengan miedo que mueran;
muchachos, les aconsejo,
revivirán en su tierra.
Respondió un soldado de ellos:
No es cierto, mi general,
le escribí a un hermano muerto,
no me ha vuelto a contestar.-
Todos los carabineros
y también la artillería
peleaban toda la noche
y también todito el día.
Pelearon los carrancistas,
pelearon sin compasión,
que a tres leguas de distancia
trascendía la corrupción.
Alrededor de Celaya,
estaba todo ajoyado,
donde estaban los carrancistas
todos bien afortinados.
Les decía Francisco Villa
por arriba de las lomas:
_Aquí les traigo a los hombres,
no tuzas escarbalonas.
Y decían los carrancistas:
-Ahora de aquí no salemos
que si llegan los villistas,
aquí nos acabaremos.-
Les decía Franciso Villas:
_Vamos pa' fuerita ya,
a tirarnos a la orilla,
no a tirarle a la ciudad._
En la hacienda de Santa Ana,
tres leguas lejos de León,
allí fue 'onde perdió el brazo
el General Obregón.
Y con esta me despido,
antes de que yo me vaya,
ya les cante a mis amigos
los combates de Celaya.

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